
El alumnado de 2.º de Bachillerato disfrutó, después de la primera tanda de exámenes, de una convivencia muy especial en el Monasterio de Bergondo, un espacio perfecto para desconectar del ritmo académico y vivir unos días de reflexión, trabajo en equipo y crecimiento personal. La actividad tuvo lugar desde el miércoles por la tarde hasta el viernes al mediodía, un tiempo en el que chicos y chicas pudieron convivir, colaborar y compartir momentos que refuerzan los vínculos en un curso tan decisivo.
Durante estos días, el grupo participó activamente en la organización de las tareas domésticas: preparar las comidas, poner y recoger la mesa, fregar, colaborar en la cocina… Una dinámica sencilla pero muy enriquecedora, que favorece la responsabilidad, el compañerismo y la importancia de cuidar los espacios comunes. Los momentos de sobremesa, llenos de risas, conversación y buena convivencia, se convirtieron en uno de los aspectos más valorados de la experiencia.
Las distintas dinámicas propuestas se centraron en la toma de decisiones, el futuro académico y personal, y la reflexión sobre los valores que guían la vida de cada uno: la familia, la amistad, el ocio, el trabajo o el crecimiento personal. Un espacio para parar, pensar y compartir inquietudes y expectativas en un año marcado por decisiones importantes.
La convivencia incluyó también una pequeña salida por la zona, con una caminata hasta la iglesia de Santa Marta de Babío, un recorrido breve pero significativo que permitió al grupo conocer mejor el entorno, desconectar y conversar en un ambiente tranquilo y natural.
Antes de regresar a A Coruña, aún quedaba una última dinámica preparada por el equipo acompañante, poniendo el broche final a tres días intensos en los que hubo tiempo para todo: reflexión, aprendizaje, humor, convivencia y vida compartida.
Una convivencia que, sin duda, deja huella y que les prepara para seguir caminando juntos en este curso final tan especial.



