Simbiosis tecnológica entre estudiantes y personas con parálisis cerebral

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A primera vista puede resultar complicado encontrar un nexo de unión claro entre alumnos de bachillerato, usuarios de la entidad de Atención a la Parálisis Cerebral (Aspace) y el Centro de Investigación en Tecnologías de la Información y la Comunicación (CITIC), pero la respuesta se encuentra en Talentos Inclusivos. Este proyecto fue puesto en marcha al comienzo del presente curso académico por el centro impulsado por la Universidade da Coruña.

El objetivo es fomentar entre los estudiantes vocaciones STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, en inglés) mediante los retos que les plantean los usuarios con parálisis cerebral, todo ello coordinado y tutorizado por el CITIC. Además, también sirve como una manera de dar a conocer la realidad de la discapacidad.

«Al principio me sorprendió porque los chicos querían soñar a lo grande», explica Rubén Fernández, profesor del colegio Salesianos, uno de los centros participantes en esta iniciativa junto al Calasanz y los institutos Miraflores de Oleiros, David Buján de Cambre y As Mariñas de Betanzos.

Los usuarios de Aspace plantearon una serie de retos destinados a mejorar su vida diaria e incluso con fines terapéuticos y Nicolás, Alejandro, Miguel, Mario y Eduardo, los alumnos de Salesianos, se decantaron por el de un dron controlado con un joystick adaptado para ser manejado con la cabeza debido a las limitaciones de movilidad de las personas con parálisis cerebral.

«Sirve para pensar cómo la tecnología puede ayudar a los usuarios de Aspace y que los alumnos aprenden algo distinto en la materia de TIC, se incluye como un aprendizaje servicio», detalla Rubén, quien destaca que incluso «a veces se quedan fuera del horario escolar para avanzar en el proyecto».

Para que los usuarios de Aspace puedan manejar este dron, los estudiantes lo adaptaron de manera especial. «Se coloca una tarjeta electrónica en la cabeza como la linterna de un minero y desde ahí se envían las órdenes al controlador por Bluetooth y de este al dron por wifi», explica el tutor, quien se encarga de «traducir el código» mientras colabora con los estudiantes durante su elaboración. «Ellos desarrollan el seudoalgoritmo porque la programación está en la parte curricular de la asignatura y yo se la voy explicando», detalla.

Tutorización con pedigrí

Los miembros del CITIC intervienen puntualmente para ayudar con dudas o problemas. «Nosotros realizamos una tutorización», explica Javier Pereira, coordinador del proyecto. Además, el centro se encargó de dotar a los colegios de material como drones, pequeños coches eléctricos o trajes de luces, entre otros.

«No es un proyecto de investigación al uso sino que intenta acercar la tecnología a los institutos y a personas con discapacidad. Es una forma de dar a conocer la ciencia y la tecnología, de hacerla visible, y cómo impacta en las vidas», asegura el subdirector del CITIC, quien añade que también les sirve para «captar talentos».

A pesar de ello, desde Aspace solo ven cosas positivas para los usuarios participantes, que van desde los 6 hasta los 45 años, y pertenecen a los centros educativos, residencial y de día de la asociación.

«Los retos son de gran beneficio porque ayudan en el día a día de las personas con parálisis cerebral. No tienen acceso a un dron o a videojuegos y se les da una accesibilidad que no han tenido», relata Iria Robles, coordinadora del proyecto por parte de Aspace.

 

El covid obligó a cancelar las reuniones presenciales para analizar avances

Cuando el proyecto se planteó y se aprobó antes del inicio de este curso una parte importante se basaba en los encuentros periódicos que deberían mantener los diferentes grupos de escolares con los usuarios de Aspace que plantearon los retos, pero el covid se llevó por delante esta parte de interacción, aunque se optó por una alternativa en la línea que ha sucedido en la mayoría de los ámbitos.

«Cada mes hay una reunión virtual en la que participan los usuarios de Aspace y también los terapeutas», explica Rubén Fernández, profesor del colegio Salesianos.

A pesar de que el coronavirus les privase de mantener encuentros presenciales, la organización del proyecto está preparando una jornada de cierre a mediados de junio en la que estén representadas todas las partes que integran la iniciativa.

«La idea es que haya una representación de cada centro educativo participante, de los usuarios de Aspace y de miembros del CITIC. El problema es que no podemos juntar a mucha gente por cuestiones de seguridad y sanitarias», detalla Javier Pereira, quien confía en que este acto se lleve a cabo.

De lo que no tiene dudas es que para el próximo curso «está casi asegurada la continuidad del programa», celebra el subdirector del CITIC y coordinador del proyecto, quien prefiere esperar a que se confirme aunque celebra el apoyo recibido por parte del Consello Social de la UDC para seguir adelante.

AUTOR DEL ARTÍCULO: DAVID GARCÍA

FUENTE: LA VOZ DE GALICIA

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